Hoy recogemos el testimonio de Isaac Abissi, director de la agencia local Voyages Modestes, miembro del colectivo Nomadays. Desde Abomey-Calavi en Benín, Isaac cuenta su día a día profesional y la situación turística en Benín y Togo en tiempos de coronavirus.
"No estamos preparados, ni técnicamente, ni financieramente, ni psicológicamente. Es una situación difícil que daña la cohesión social y vuelve vulnerable a una población ya desprovista"
"Nuestra agencia vive una situación sin precedentes. Desde su creación en 2009, nunca habíamos vivido una situación tan insostenible. Desde el inicio de esta crisis, no hay alegría, ni en Benín ni en Togo. Debido a las medidas tomadas por los gobiernos respectivos para limitar la propagación del Coronavirus, todos los viajes se han cancelado y los desplazamientos se han limitado.
Todo está paralizado. Ya no trabajamos. Los conductores, los guías locales, los restauradores, todos se quejan. Lo peor: algunos viajeros exigen el reembolso de su anticipo a pesar de la normativa vigente que recomienda aplazar los viajes. Algunas empresas ya han cerrado. En realidad, no estamos preparados, ni técnicamente, ni financieramente, ni psicológicamente para esta crisis con graves consecuencias.
Respecto a las medidas tomadas por los gobiernos de Benín y Togo para contener la propagación del Covid-19, la situación no es la misma en cada país.
En Togo, las medidas son más drásticas. Las autoridades optaron por el confinamiento y toque de queda de 19h a 6h. Todas las fronteras del país están cerradas. Los hoteles y restaurantes también se ven muy afectados. Nuestro último grupo en este país fue el 1er de febrero.
En Benín, el gobierno primero decretó el cierre de bares, restaurantes, lugares de culto y oración así como centros de ocio y de reunión. Las fronteras de Benín no están cerradas, pero todos los que entran en el país están sistemáticamente en cuarentena, después de la cual se les hace una prueba antes de dejarlos salir.
Luego, las autoridades decidieron establecer un corredor sanitario que agrupa las ciudades más expuestas al virus. Una medida de aislamiento que causa muchos daños dentro de la población: sin transporte público, sin desplazamientos dentro del país. Quienes están dentro del corredor no pueden salir y quienes están afuera no pueden entrar. Es una situación difícil que daña la cohesión social y vuelve vulnerable a una población ya desprovista.
No tenemos medidas de apoyo. En los países desarrollados, los líderes movilizan recursos importantes para ayudar a la población y a las empresas a sobrellevar este período de crisis. No es el caso en nuestros países en África. En Benín como en Togo, los gobiernos no ayudan a las empresas. Incluso es difícil para las agencias de viajes acceder a financiamiento. Los bancos no prestan dinero. Es imposible en estas condiciones recurrir a préstamos financieros para reactivar nuestras actividades.
Aunque nuestra agencia Voyages Modestes aún no ha despedido a ningún empleado del equipo, estamos enfrentando dificultades serias para hacer frente a los gastos fijos. Esperamos no tener que cerrar.
En realidad, solo podemos esperar. Que esta crisis termine rápidamente y que podamos reanudar nuestras actividades..."

