Desde Colombo, Catherine Lebouille, directora de la agencia local Mai Globe Travel, miembro del colectivo Nomadays, nos comparte su testimonio sobre su día a día profesional y sobre la situación turística en Sri Lanka en tiempos del coronavirus.
"Me mantengo positiva porque el deseo de evasión y descubrimiento siempre estará presente, pero esta crisis sanitaria rediseñará nuestra actividad a largo plazo"
"Sri Lanka decidió cerrar las fronteras a los europeos el 13 de marzo (efectivo el 15 de marzo). Desde ese día, hemos trabajado sin descanso para asistir a todos nuestros clientes en viaje, y acoger de la mejor manera posible a quienes llegaban.
A partir de entonces, cada nuevo día trajo su cuota de sorpresas. Primero los parques nacionales y jardines fueron cerrados al público, luego algunas actividades ya no podían realizarse; posteriormente se volvió riesgoso desplazarse al interior, ya que la población local se había vuelto hostil hacia los extranjeros. Desde el punto de vista nacional, el gobierno también cambió las normas casi día a día, y a partir del 20 de marzo, se hizo imposible desplazarse, siendo impuesto el toque de queda en todo el territorio.
Con aproximadamente 25 grupos viajando por toda la isla, mi equipo y yo tuvimos que enfrentar numerosas adaptaciones para garantizar la seguridad de nuestros clientes. La prioridad fue asegurar el retorno de todos nuestros viajeros, y para algunos un regreso anticipado, ya que las condiciones locales se volvían demasiado complicadas, combinado con la cancelación creciente de vuelos desde Colombo hacia Europa.
La presencia constante y la asistencia de nuestro equipo, día y noche, por correo electrónico y teléfono, fue un elemento tranquilizador para nuestros viajeros, en estos tiempos tan difíciles e impredecibles. Además, tenemos una relación con nuestros proveedores que nos permite obtener cancelaciones sin cargos, y nuestra presencia en el lugar nos permite reaccionar en el acto y modificar itinerarios (transporte, hotel, etc.).
En cuanto al futuro, obviamente es incierto. ¿Cuándo podemos esperar una recuperación? Me mantengo positiva, porque el deseo de evasión y descubrimiento siempre estará presente. Esta crisis sanitaria rediseñará nuestra actividad a largo plazo. Esperamos acoger a nuestros viajeros a partir de junio, y si debemos esperar más, en julio.
Un país como Sri Lanka es muy dependiente del turismo; este sector representa la primera fuente de ingresos. Además, trabajamos con una multitud de proveedores, para quienes la llegada de turistas es primordial. Es muy difícil verlos cerrar sus alojamientos, detener sus actividades, o a todos nuestros conductores que permanecen en casa esperando un día mejor. ¡Pero sabemos que nuestra vigilancia de hoy sabrá dar sus frutos para el futuro, así que esperemos!"

